

Publicado originalmente en El Nuevo Día, 28 de octubre de 2026. [https://www.elnuevodia.com/opinion/punto-de-vista/usted-no-necesita-un-gigabit/]
Llevo 25 años en la industria del internet en Puerto Rico. Hoy tengo que admitir que los proveedores, y me incluyo, hemos convertido la velocidad en nuestro principal argumento de venta. “1 Gig”, “2 Gigs”, “la red más rápida”. Es un número fácil de anunciar y fácil de comparar. El problema es que no es lo que el consumidor necesita.
Casi nadie necesita un gigabit en su casa. Netflix recomienda al menos 15 Mbps para ver una película en 4K; con un gigabit, una familia podría ver más de 60 películas en 4K a la vez. Hay hogares que sí lo aprovechan, como los creadores de contenido o las familias con varios usuarios intensos, pero son la excepción, no la regla.
Lo que sí escucho a diario es que “el internet está lento”. Y en la gran mayoría de los casos, el problema no es la velocidad del plan.
El primer culpable suele estar dentro de la casa: el Wi-Fi. Piense en él como una bocina. Su plan de internet es la música: puede tener calidad de estudio, pero si la bocina está metida en un closet al fondo de la casa, desde la marquesina casi no se oye. Pagar por más megas es como subirle el volumen: no hace que el sonido atraviese las paredes. En 2023, Ookla, la empresa detrás de Speedtest, encontró que el Wi-Fi en los hogares de Estados Unidos entregaba en promedio apenas el 42% de la velocidad que llega por cable. En Puerto Rico, donde la mayoría de las casas son de bloque y concreto, el reto es todavía mayor.
Y hay una realidad que ninguna prueba de velocidad mide: la luz. Según el propio informe de LUMA al Negociado de Energía, en el año fiscal 2026 el cliente promedio estuvo más de 28 horas sin servicio eléctrico. Todos recordamos el apagón general de abril de 2025. Un gigabit sin electricidad son cero megas. Cuando se va la luz, a nadie le importa cuántos megas paga; le importa poder seguir trabajando, que los hijos terminen la tarea, poder comunicarse con su familia.
Mi recomendación al consumidor es sencilla. Antes de pagar más, conecte una computadora por cable al equipo de su proveedor y compare con una prueba por Wi-Fi en el cuarto más lejano. Si la diferencia es grande, el problema está dentro de la casa, no en el plan. Y al evaluar un proveedor, pregunte lo que el anuncio no dice: ¿cómo funciona en hora pico?, ¿me ayudan a llevar el Wi-Fi a toda la casa?, ¿qué pasa cuando se va la luz?
La velocidad es fácil de vender porque es un número. Pero lo que usted vive a diario no es un número: es una videollamada que no se congela, una película que no se detiene y un internet que sigue funcionando cuando más lo necesita. Esa es la conversación que nuestra industria le debe al consumidor.
Gino Villarini es fundador y presidente de AeroNet.